jueves, 17 de mayo de 2012

Morite despertador.

Un botón color ciruela, un vestido azul cielo. Una voz serena apurandome, una mirada fugaz hizo el punto final a mi tiempo.

Un ademán de silencio, un corset apretado, tanto como mi alma, de sofocada. Una tenue lucesita mi piel quemaba, una pícara sonrisita a mi corazón ardía.


Un soñado paso lento, lágrimas de lamentos, miradas incomprendidas, besos largos sin cabida.
Soñando pesado, un cuento encantado, mi vida acababa y yo no entendía nada.

Un vestido blanco y negro, en mi cuerpo reposaba, yo ni idea que pasaba. Un velo blanco tul, y la Marcha Nupcial de Mendelssohn, mis timpanos retumbaban, mi corazón se agitaba. Y suena el despertador.

No hay comentarios:

Publicar un comentario